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El
último 20 de noviembre, durante un encuentro internacional de los
partidos de izquierda en Caracas, Hugo Chávez abogó por la constitución
de una V Internacional y la definió como « un espacio en
que los partidos, los movimientos y corrientes con una orientación
socialista van a poder coordinar una estrategia común en contra del
imperialismo y a favor del derrumbo del capitalismo por el socialismo. »
Según
él, frente a las amenazas de guerra y de destrucción supuestas por la
crisis del capitalismo, la creación de esta nueva Internacional es una
necesidad para asumir a las expectaciones de los pueblos y salvar la
« Madre Tierra ».
Tomando
en cuenta las lecciones de la historia de las primeras Internacionales (
cuales desempeñaron un papel tan importante en el desarrollo del
movimiento obrero y revolucionario de los siglos XIX y XX, pero que nunca
cumplieron el programa inicial resumido en la lema famosa « proletarios
de todos los países ¡ uníos ! »), pregona una forma de organización
« sin manual y sin obligaciones en que cada diferencia estará
bienvenida », una Internacional que permita el intercambio de
informaciones, la coordinación de luchas y solidaridades, y la elaboración
de un « socialismo del siglo XXI ».
La
idea de una Va internacional remite a lejos... Ya, en 1922, Maiakovski
tituló así un poema entre los más visionarios... Más cerca de nosotros,
estos últimos anos, esta idea fue formulada en diversos lugares, en
Francia aún por militantes e intelectuales, como el economista Samir
Amin... La iniciativa de Hugo Chávez, proponiendo un encuentro
internacional con la meta de constituirla,
cuanto el mes de abril, le da una impulsión crucial.
Las
cuatro primeras Internacionales fueron concebidas en Europa. El hecho de
que la Quinta sea lanzada desde América Latina expresa los cambios
vigentes en el mundo y en el movimiento real de los pueblos.
Llamamos
las organizaciones del movimiento obrero francés y europeo, las
formaciones políticas refiriéndose al marxismo, al socialismo, al
combate anticapitalista, los militantes e intelectuales críticos,
progresistas y revolucionarios a que no permanezcan por atrás. El
pensamiento político no puede encerrarse en el eurocentrismo y tampoco en
el juego electivo e institucional. Para salvar el porvenir democrático de
la humanidad y del planeta, hace falta construir otro mundo y religar con
el internacionalismo. No queda otra salida posible menos en la
convergencia de las luchas del Norte y del Sur.
Lo
que nos anime hoy no es la mera nostalgia (aunque sabemos que la imaginación
del futuro no puede descartarse de las imágenes y sueños del pasado)...
Se trata no sólo quedar fieles a nuestra
Historia, sino también y sobre todo se trata de que una izquierda
verdadera renazca de sus cenizas, mostrándose por fin al nivel de los
problemas y de las esperanzas de hoy día.
Primeros
firmantes
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